domingo, 5 de octubre de 2008

La Tranquilidad de la Muerte


El temor a abandonar a quienes amamos desaparece.

La muerte no es un castigo, es un nuevo viaje durante el cual, los que quedamos, nos embriagamos de los recuerdos vividos, de los momentos compartidos; es entonces cuando se empieza a sentir un vacío doloroso donde tu pecho, tu alma, parecieran escapar de ti.

Cuando este vehículo que llamamos cuerpo decide cambiar su rumbo y tu alma se enamora de ese viaje...es hora de recoger las flores que crecieron a lo largo del camino y hacer el inventario. Papi, te fuiste dejándonos todo un jardín, te fuiste incluso asegurándote de que los Mencia´s permanezcan por mucho tiempo con el pecho erguido, la frente en alto y un caudal de enseñanzas.

Si cada ser extiende su mano, sin esperar la adversidad o el dolor (que a fin de cuentas es lo que sensibiliza los seres humanos), la paz y la prosperidad fuera tan abundante como los bolsillos rotos de mi padre, que permitieron expandir las semillas que hoy crecieron al lado del camino que recorriste.

Papi, que la luz llene tu camino al nuevo viaje, que lo disfrutes y te maravilles a cada paso por todo lo nuevo que has de descubrir, como lo hiciste junto a nosotros... No te olvides de tomar tus acostumbradas notas, que te prometo seguir discutiendo esas novedades contigo... Así puedo hacer alarde de algún nuevo ¨descubrimiento¨. Viviste, se que viviste... pero seguirás en mi egoísmo humano viviendo en mí.

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